Araguaney nació para resolver un problema concreto: cuando ocurre una emergencia, decenas de centros de acopio operan por separado, cada uno con su método, y nadie puede ver el panorama nacional ni preparar envíos que cumplan las reglas. Somos el estándar que los conecta.
Tras un desastre, la ayuda en especie se junta más rápido de lo que se puede ordenar. Sin un estándar común, cada centro registra a su manera, las cajas se arman sin criterio y los envíos se atoran en aduana por falta de manifiesto. El resultado: suministros que no llegan a tiempo. Araguaney pone a todos los centros a hablar el mismo idioma para que la ayuda fluya.
Cada donación se captura con categoría, lote y caducidad, con reglas de calidad que rechazan lo que no cumple.
Un solo producto, lote y caducidad por caja. QR y etiqueta impresos al sellar: trazable de punta a punta.
Las cajas se consolidan en tarimas y envíos con packing list exportable, listo para aduana.
El stock de todos los centros conectados, sumado en tiempo real: qué hay, cuánto y dónde.
No inventamos criterios: nos apoyamos en estándares abiertos y reconocidos internacionalmente, para que el inventario sea confiable y trazable.
Araguaney no registra ni un solo dato de las personas beneficiarias: gestiona inventario, trazable de la caja al envío. De quien dona depende de la persona. En el centro, la donación es anónima por default: registrar sus datos es una casilla opcional que alguien tiene que marcar a propósito. Registrar la donación en línea sí pide un correo, porque el código QR y el enlace para modificarla o cancelarla llegan por ahí. En ambos casos esos datos tienen plazo declarado y se purgan solos: lo que nadie confirma se borra. Menos superficie de datos sensibles, menos riesgo, y una herramienta concentrada en lo que importa: que la ayuda llegue.
El código de Araguaney es público y libre, bajo licencia AGPL-3.0. Cualquiera puede revisar cómo funciona por dentro: que el inventario de cada centro está aislado del de los demás, que no se guarda ningún dato de personas beneficiarias, y exactamente qué se guarda de quien dona y por cuánto tiempo. Es la diferencia entre pedirte que confíes y darte cómo verificarlo. Además, si un día este proyecto se detiene, los centros pueden seguir operando su propia instancia.
Ver el código en GitHub ↗Llevo más de 20 años en tecnología como desarrollador de software, resolviendo problemas concretos de operación. Hoy lidero un departamento global de gestión de incidencias tecnológicas en una empresa internacional: sistemas que tienen que funcionar cuando algo se rompe y hay gente esperando. Araguaney está construido con ese mismo criterio.
Araguaney no nació en una oficina. Nació organizando donaciones para Venezuela tras el terremoto de junio de 2026, apoyando en varias etapas del proceso. Ahí vi las dos caras: personas dando todo para que la ayuda llegara a destino, y una logística que se atoraba por falta de orden (cajas armadas sin criterio, inventarios en papel y requisitos de envío internacional imposibles de cubrir a tiempo). Esa energía merece una herramienta a la altura. Eso es Araguaney, y es gratuito para quien lo necesite.
¿Quieres ver el flujo completo? Cómo funciona Araguaney →